Un pie tras otro en la pandemia

Desearía no estar viviendo esto. Lo digo para que se entienda bien.
El coronavirus está en China y pienso que esta lejos, menos mal.
Les van aumentando los casos y puedo sentir pena o pensar que es dramático.
Los primeros repatriados, y los primeros pequeños miedos: ¿Y si aquí se complica?
Los primeros casos se revelan, algún hotel, una persona conocida públicamente, el contagio va extendiendose y me da miedo. O pienso que quizá no va a llegar aquí o a mi.
Los casos van aumentando, por ahora no hay fallecidos. Parece una gripe y los síntomas parecen leves.
Los casos se van acumulando y empiezo a atender las noticias, escucho comentarios de la gente y alguien dice que la extensión del virus es exponencial….por dos cada día….y me asusto pero pienso que no puede ser.
Empiezan a comparecer los cargos públicos y me entra la preocupación, o me invade el miedo y empiezo a hacer acopio, aquello que se ve en televisión se queda en la retina. Papel higiénico…
Me enfado, no doy crédito, me da risa… unos días después empiezo a planear como protegerme….se siente el miedo cerca….hago un poco de acopio, o si no es de papel higiénico de otra cosa, me justifico pensando que es otro producto, o solo un poco. No pasa nada.
La información empieza a darse en en todos los medios de comunicación, está en boca de todos, aún seguimos cierta marcha habitual. Me enfado si hay alguien que sobre informa en las redes o el whatssap , siento miedo, al día siguiente me veo haciendo aquello por lo que el día anterior me enfadé. No pasa nada.Estoy bien y se lo hago saber a mis seres queridos.
Aplausos, reconocimientos, debates, rabia que se expresa en redes sociales, conversaciones más cercanas con los vecinos….llamadas y videollamadas
Manos de ayuda, me voy tranquilizando, no del todo por que los contagiados suben así como los fallecidos.
Mucha gente tele trabaja, mucha gente esta dejando de trabajar. Se cancelan las clases.
Soy enfermer@, medic@, policia, auxiliar, limpiadora, transportista y tengo que seguir. Es mi familia y me preocupan mucho.
Estado de Alarma.
Las rutinas anteriores están atrás, y vienen las nuevas. A veces me puedo descuidar otras añorar a quien no veo y me gusta pensar que adoro aquello que me daba rabia que era una tontería, y deseo también que no me contagie, ni mis hij@s, abuelos, padres…etc. No pasa nada .
No pasa nada por que así es el proceso, no es lineal, puedo elegir hoy hacer una cosa y al rato otra. Sentir y pensar lo que venga.
Esta experiencia nos está pidiendo una capacidad de calma donde antes perdíamos los nervios. Todos estamos en un proceso psicosocial de emergencia que nos influye y nos envuelve el aire.
Entender que es normal nos ayuda a ser con los demás igual de benévolos que nos gustaría a nosotros mismos por que ahora entiendo que todos estamos pasando lo mismo…
No quiero pasar un mes de cuarentena… no pasa nada lo haremos y quizá recojamos un aprendizaje para integrar en nuestra experiencia en forma de recursos más o menos como pueda como todo el rato.
Un abrazo MªÁngeles.

El libro negro de Philomeno – recomendación lectora

Bueno quiero compartir hoy con vosotros que he leído «El libro negro de Philomeno» de Alejandro Robledillo

La verdad que donde en el anterior libro De Gallegos, Tucanes y Trabajadores Sociales nos daba esta versión del héroe, aquí tenemos el anti héroe y de nuevo un libro que te atrapa para hablarte de la muerte social y la angustia social inenarrable , dos conceptos que a mi juicio tienen implicaciones muy potentes en la vida de las personas. Este libro invita, si quieres, a tener paciencia frente a las dialécticas insufribles y las que te sacan de quicio. Pone muchos temas sobre la mesa hoy candentes: la sexualidad, la eutanasia, el suicidio y de otro lado la imposibilidad de ayudar y  la frustración del sistema actual al que todos caemos precipitados (me refiero  a trabajadores sociales y a personas que acuden a ellos).Creo que también nos hace mirarnos para no perder el respeto por las personas a las que atendemos y nos pone delante la idea de que la desazón arrastra a la humanidad a espacios de locura irrefrenable y que nunca son buenos. La responsabilidad personal es un tema que se da a cada momento del libro.

Al final acudimos a la realidad dolorosa de que la muerte social antecede a la muerte física a través de la interacción de los personajes (todos) y entre ellos se teje una batalla dialéctica donde la demanda inicial que realmente se expresa se va perdiendo hasta que la realidad se convierte en un final sangriento, seguramente libera al culpable y mata a alguien más. Así que el libro se cierra de manera sorpresiva y es estos finales que yo he pensado que también son firma de Alejandro en estos dos libros.

Como siempre, esta ha sido mi visión pero que interesante sería compartir más en futuras giras como la de la semana pasada y mientras se aproxima lee el libro contactando con Alejandro Robledillo.

Nuevo servicio; duelo, fallecimiento y final de vida

Este año se abre un nuevo servicio

Este es un espacio donde recibir orientación básica sobre los momentos que se viven en el duelo, duelo anticipado, neonatal, muerte súbita, suicidio, muerte masiva, duelo complicado, las diferencias en cuanto al género, cómo explicar la muerte a las niñas y los niños, acompañamiento a final de vida, y las gestiones administrativas y trámites legales a realizar por fallecimiento antes y después del mismo. Un espacio para personas individualmente y familias para hablar y ver juntos como llevarlo de una forma más sana.

 

Duelo y fallecimiento, gestiones sociales

 

¿Qué hago cuando tengo un problema?

Seguro que todos pasamos por situaciones que no sabemos resolver, o que no tienen una solución inmediata, que no depende de nosotros en totalidad, y que nos turba. ¿Qué podemos hacer?

Cuando tengas un problema, compréndete. Mírate bien y con amabilidad. Eso significa no maltratarte y no estar enganchados a todas horas mentalmente con los demás participantes del problema. Date un respiro. Respira todo lo que sientes. Aunque solo tengas que hacer eso por horas o días.

Dite internamente que al menos en este momento confías en que todo se pondrá bien. Y que respirando no vas a encontrarte siempre en el mismo estado ni con los mismos pensamientos. Que te comprendes y que dada la situación lo que sientes es normal, acorde a lo que te pasa. Es lógico que estés así.

Sé operativo. Haz planes que te absorban un poco, en el sentido sano, para poder desconectar con más facilidad  y poder seguir mientras con tu vida propia. E incluso háztelo más simple, porque acaba de pasar algo que te enfada, te da miedo, te da tristeza/te duele o te hace sentir culpable y necesitas tiempo para recuperarte. También sigue con tus rutinas semanales habituales. Saber que hay cosas que siguen igual es bueno y calma. Una lavadora sigue siendo importante en tu vida.

Cuando estés más en calma piensa en tus objetivos ante el problema por ejemplo; decir lo que piensas, explicar tu visión, y a lo que estás dispuesta a decir que sí o que no. Esto no es para luchar es para cuidarte y que pase lo que pase antes, durante  y después te estás apoyando en quien eres.  Dedica un acotado tiempo a eso.

Y haz que el día acabe simplemente un poquito bien, con algo sencillo que te cause bienestar.

Espero que te sea útil.

El silencio es creativo

Ya te habrás dado cuenta de que este mundo va a toda velocidad, y en esas nos vivimos medio vivos o medio muertos. Y hay que ver la cantidad de cosas que hacemos para decir que estamos vivos, pero en ese hacer y hacer sin parar nos olvidamos de: escuchar, pensar, ser testigos del ir y venir de todo y sobretodo evitar hacer daño. Suena fuerte verdad?. Faltamos el respeto a la vida.

El cerebro busca constantemente silenciarse, para recoger energía renovada y seguir funcionando. Además es en ese parar del silencio y la respiración desde donde emergen las soluciones, la comprensión sobre las cosas, las buenas palabras y los buenos hechos y el respeto completo a la vida.